El costo real de la voz en off

Muchos cursos digitales fantásticos se ponen en marcha sin narración. A algunas posibles campañas sociales estelares se les niega una voz. Muchas capacitaciones corporativas con información crítica para transmitir deben comunicarse en silencio.

Cuando la voz en off es demasiado costosa, todos sentimos el dolor. Los estudiantes, ansiosos por aprender, pierden interés en cursos que de otro modo serían atractivos mientras sus ojos cansados ​​escanean diapositiva tras diapositiva de texto. Las campañas de marketing para productos que potencialmente mejoran la vida no resonarán con quienes más lo necesitan. Los empleados luchan por priorizar los aprendizajes clave, ya que sus capacitaciones se funden con el trasfondo de los correos electrónicos, las notas y los miles de otros documentos basados ​​en texto que encuentran a diario.

¿Cómo sería si todos tuvieran acceso a la voz?

Los creativos que trabajan como diseñadores instruccionales, especialistas en marketing y gerentes de capacitación saben que las restricciones pueden bloquear la creatividad. ¿Qué tan fantástico sería si todos los cursos que tomaste, todos los módulos de capacitación corporativos, fueran creados por diseñadores instruccionales que tuvieran la opción de usar la voz?

Podemos soñar aún más grande. ¿Qué pasaría si los creativos tuvieran la capacidad de utilizar la voz como parte de su propio proceso creativo, utilizando la voz como parte integral de la redacción de guiones ganadores?

La sombría realidad del presupuesto

Bajo los flujos de trabajo tradicionales, estamos lejos de ese sueño.

Elaborar un presupuesto para la voz en off es una tarea compleja. Los costos involucrados son a menudo prohibitivos. Además, el precio de la grabación depende del tipo de proyecto que esté creando. Un módulo de eLearning puede ejecutarse a partir de $ 3,300 por hora terminada. Los videos de capacitación corporativa cuestan desde $ 350 por un minuto hasta 60 minutos a $ 2,350 y espera pagar $ 1,500 por lugar para una campaña social que durará tres meses en los mercados nacionales.

Con costos tan altos, los creativos deben estar absolutamente seguros de que cada guión está bien pulido antes de que se publique en la cabina de sonido. Si se publica nueva información en posproducción que afecta la precisión del contenido, hay problemas. Los productores deben seguir adelante con el contenido, sabiendo que está desactualizado y sintiendo esa inquietud, o pagar un costo adicional para volver a grabar.

Además, debe considerar los hechos de la logística. La producción de voz en off requiere audicionar a locutores, programar tiempo en el estudio, manejar transferencias de archivos, etc. Bajo estas presiones, muchos productores optan por quedarse sin voz, a pesar de los beneficios claros de narración.

Una nueva forma de crear con voz

Cuando los creativos pasan a la conversión de texto a voz de alta calidad, ven grandes avances en su potencial narrativo.

Los diseñadores instruccionales no solo pueden crear narraciones de voz con facilidad, también pueden probar variaciones de guiones en la preproducción. Aún mejor, pueden personalizar los cursos para diferentes tipos de estudiantes, lo que les permite elegir la voz que mejor les resuena. Los instructores corporativos pueden actualizar fácilmente los clips de audio cuando las nuevas políticas hagan que su módulo de capacitación quede obsoleto. Los creadores de contenido social pueden lanzar campañas personalizadas, ahora también con voces personalizadas. Cuando la voz se convierte en una herramienta accesible para la creación, los creadores pueden usar la voz de manera más reflexiva para una experiencia más comprometida.

El sueño de la voz para todos, para cada guión, para cada parte del proceso creativo, ya está aquí y es asequible. No podemos permitirnos mantener el status. 

Cuando se permite que el contenido sea juzgado en función de sus méritos, no de su presupuesto, permitimos que surja una gran cantidad de experiencias humanas. La tecnología de inteligencia artificial nos permite hacer exactamente eso.

Las restricciones presupuestarias no deberían imponer el valor del contenido. Podemos hacerlo mejor. Lo estamos haciendo mejor.

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